27.7.11

Suenan canciones que hablan de amor.
La luz ténue de un día nublado
y en unos labios mojados, el mismo sabor.
Y como siempre, toca esperar.

Son esas dos manos rozando el mar.
Las olas que acarician la arena
sin apenas saber bailar.
Y como siempre, toca esperar.

Pasan los días y pasan las personas.
En la soledad de una cama
te escondes, avergonzada, bajo las sabanas.
Y como siempre, toca esperar.

Pero la espera no espera a nadie y,
de esperar ya me he cansado.
Sin esperanza y tras el olvido,
sigo esquivando obstáculos del camino.

Y como siempre, toca esperar.

24.7.11

Y ahora de repente y de la nada, te echo de menos. Han pasado casi dos años y bueno, la soledad de la habitación de al lado se ha vuelto una rutina, el vacío lo he ido llenando de trastos, de un par de recuerdos y de evasión. Pero te hablo y a veces te noto ausente y me faltas. Pero qué más da. Será que todo es acostumbrarse pero no puedo remediar recriminarte de vez en cuando porque eres tú y porque te necesito cerca. No me llames. Trae tu voz hasta mis oídos a través del aire.

Sé tú misma y teje tu propia vida. Téjela sin seguir pautas marcadas e impuestas. Pero no olvides un hilo enredado de esta lana, por favor.

23.7.11

Es el camino. El dichoso camino que tantas ganas tengo de caminar. Demasiadas. Y ella una vez me dijo que demasiado era malo. Pero tampoco puedo remediarlo, me gusta la vida. Me gusta improvisar los días y sentir la brisa.