30.6.11

Y suspendí una vez más en la misma materia de siempre.
Y suspendí pero sabiendo por qué suspendía.

Y suspendo por una sola razón: porque me suspenden ellos.

12.6.11

Me voy dando cuenta lentamente de que ya no sé llorar sin más en un vagón del metro, ya sólo dispongo de lágrimas en la soledad de una almohada empapada. Me voy dando cuenta de que soy más fuerte, mientras me voy rompiendo por dentro. De que sé pintar una sonrisa donde se esconde la más fina línea de unos labios insensibles que se han secado con el tiempo. Soy consciente de que no soy nada más que el pasajero susurro del viento que suaviza la memoria del calor o congela e irrita al corazón. Y sin saber demasiado y recogiendo los pedazos del camino, me encuentro en una lucha constante entre sentimiento y razón. Y nunca sé quién gana. Pero siempre sé quién se lleva la medalla.

11.6.11

Vámonos de viaje a todos aquellos segundos
de las horas que valieron la pena.

7.6.11

Cielo,

Tú siempre dándole luz a la tierra. Eres el sol y la luna. Lo abarcas todo. Ya llevamos un buen tiempo juntos pero no quiero que te vayas, al menos no por una temporada. Hemos tenido nuestras diferencias y, últimamente, no me porto demasiado bien contigo. Te molesta el humo y yo no hago nada al respecto. En estos años no he hecho más que herirte. Todo empezó el día en que quise irme de viaje por la vía marítima. Te dejé atrás, y aunque tú estás en todas partes, mi viaje te ensució un poco el traje. Después mi capricho fue dejar de caminar. Quería que otra fuerza me llevase. Te retaba en la carrera y en todas partes te hallaba. Pero te atropellé lentamente y ahora quedan las marcas. Más adelante se me ocurrió acercarme un poco más a ti, pero no con el alma. Dicen que el roce hace el cariño, pero yo te rocé de cerca y lo único que conseguí fue arañarte la piel. Perdóname. Y perdona mi hipocresía.

De aquel tiempo a aquí, puedo decir que todo ha cambiado mucho, pero tú sigues estando. Sigues existiendo porque sin ti, yo ceso de existencia. Sigues abrazándome en las noches de frío. Sigues dándome calor en días de hastío. Y luego vienes oscuro y nublado, sin previo aviso. Sin decir palabra, me muestras todo lo que soy y todo lo que me rodea. Entonces me doy cuenta de que te tengo muy lejos, de que eres casi inalcanzable y de que no tengo nada. Y con tu rugido, me gritas. Nos gritamos los dos en una pelea sin fin. Lo admito, muchos días huyo. Pero también he de decir que muchos otros me enfrento a ti y te dejo mojarme con tus lágrimas que se mezclan con las mías, y te grito en respuesta y me respondes de vuelta. Se apodera de nosotros la ira y nuestra relación parece callejón sin salida.

En una batalla perdida, o huyo o me desmorono. En todo caso, tú eres más sensato que yo y paras un rato. Dejas de llorar para secarme las lágrimas del rostro con una caricia al viento. Tienes ese don de robarme la mirada para arrancarme una sonrisa. Sin que yo sea capaz de dejar este entorno gris que se apodera de mí, tú te deshaces de las nubes y te conviertes en calor. Eres el sol. Eres la luna. Cielo, ya no quiero más peleas. Pero si es así de la única forma que me dejarás ver la mejor parte de ti, ese sol que te reservas, entonces adelante, que continúe esta contienda.

Sinceramente,

Sofía Nogués

6.6.11

Tú eres el cantar de los grillos en verano.
Tú eres la música de cada día.

Me dices que nunca escribo de ti
y es verdad, no lo hago
pero a veces faltan las palabras.

Esta noche sonaban los grillos de verano
y recordábamos con un poco de nostalgia
y algo más de melancolía
aquellos tiempos que pasaron.

Estamos a corazón abierto,
a corazón a trozos.
Pero tú bien sabes, que lo recompondremos
mientras queden sus pedazos.

Le brindamos una oportunidad al tiempo
como le brindamos aquel día
en que decidimos dejarlo todo
y caminar hasta este momento.

Le brindamos una oportunidad a los sentimientos
sin que nadie nos la exija.

Somos el cajón de una mesa de noche
que guarda secretos y mil hojas de mil amores.
Somos cuatro reflexiones dentro de un coche
que se escapan, libres, con el viento.

Y sé que, siendo todo lo que somos
y todo lo que dejamos de ser,
encontraremos la ruta
en la que las rocas no nos entorpezcan la marcha.

Ellas leerán una carta.
Los míos me alcanzarán hoja y lápiz al entrar.
Y el día que lo hagan,
tú y yo nos sentaremos en un bar.

Porque el tiempo que perdimos
se reduce a un 'perdón',
pero el tiempo que nos queda
abarca todo el corazón.

4.6.11

Una decepción, de ti mismo y de alguien.
Un sueño y un sueño frustrado.
La felicidad. La humanidad.
Nosotros. Cuatro estrellas. Y poco más.

3.6.11

Sin saberlo y sin quererlo, ya ha pasado un año.

Hoy se saboreaba la libertad.
Hoy invadía la incertidumbre.
Hoy afloraba la nostalgia.
Hoy crecía un poco más.
Hoy lo recuerdo con una sonrisa.
Hoy lo echo todo tanto de menos.

Autopromesa: hoy os veo por un año después de un año
Me susurran cada noche las palabras que no supiste pronunciar.