30.5.11

Más Palabras de añejo blanco Havana Club

Corazón,
¿Qué me pides con tu palpitar incesante?


Un juego que daña el corazón.


La princesa se pasó la vida dándoles besos a las ranas creyendo, ingenua, en el mito. Y cuando apareció el príncipe azul, ya no la quiso por promiscua.


Permíteme rayarte la piel.


Sin decir nada me gritas en silencio.


24.5.11

Tú con una guitarra que grita sentimientos
y yo con cuatro palabras que no dicen nada
y a veces dicen algo.

Tú, las cuerdas entre tus dedos,
cuerdas que no atan.
Yo, un par de teclas, la tinta y el papel,
que ensucian pero a su vez te limpian por dentro.

Juntos: la letra de una canción

14.5.11

Él se llevó el de ella. Ella, el de aquél. Aquél, el de ella. Ella, el de aquélla. Aquélla, el de él. Él, el de aquél. Aquél, el de aquel otro. Aquel otro, el de otro él. El otro él, el de aquella otra. Aquella otra, el de aquel. Aquél, el de él. Él, el de aquel error. Aquel error, el del otro. El otro, el de ése. Ése, el de él. Él, el de uno más. Uno más, el de aquél. Aquél, el de ese extraño. Ese extraño, el de aquel otro. Aquel otro, el de uno lejano. El uno lejano, el de las 5a.m. El de las 5a.m., el del primero.

11.5.11

Crónica de un día extraño

Hay días claros y otros oscuros. Hay días alegres, simpáticos y hay días amargos. Hay días leves y días cargados. Hay días frescos y espesos. Hay días buenos, hay días malos. Y luego hay días extraños.

Son las 7:00 y suena un despertador. 7:15 y suena otro menos agradable. 7:20 - ¡calla ya! ya me levanto a apagarte, pesado... Café. Con leche pero amargo. La luz que entra a las ocho de la mañana es más fresca que la de las diez o las once. Un artículo, otro y luego nada. Puestos a no hacer nada, me haré la comida. Salgo de casa. Buena música, buena luz, buena hora. Las 11 y algo, pero no sé qué algo. En una gasolinera un CD de Bob Marley, un camionero simpático y una llamada. La canción que suena me recuerda que quiero irme de esta ciudad un tiempo. Que quiero vivir en el extranjero. Entonces planeo una serie de pasos que no daré: encontraré trabajo, me iré un tiempo, tal vez no acabaré la carrera... De vuelta a la realidad, la canción que suena me hace sonreír, me hace vivir, me hace sentir la Felicidad. Llego a la facultad. Mala noticia, causa de que los trenes no circulen con regularidad. Cuando uno oye malas noticias se replantea un poco su vida, pero curiosamente, yo lo estaba haciendo minutos antes: ¿casualidad o coincidencia? Día extraño. Vuelvo a reforzar interiormente mi argumento de que le temo más a la vida que no a la muerte, pues la vida te depara mucho más dolor que no el no saber de la muerte. Pasan las horas. Aparento estudiar pero se me escapan las palabras que leo. Definitivamente no me concentro. Después lo de siempre. Una vez más. A ser posible por última vez porque por alguna razón duele. Y entonces otra conclusión un tanto más original: sólo sé que no sé nada. Un examen que te roba toda esperanza y unas respuestas que te hacen sentir un tanto inútil. Llega el final del día. Ese día extraño. Ese día que empieza radiante, con buena luz y que tiene un atardecer tenue pero de un color agradable. Ese día en el que el equipo de tu ciudad gana. Ese día en el que todo ha salido de otra forma. Y claro, como todo día extraño, termina con un golpe en el codo y un repentino mareo a causa del sueño y del exceso de cafeína en la sangre.

7.5.11

Versión de White Blank Page de Mumford & Sons
por Juliana Richer Daily


Muy buena..
Me gusta cuando ignoras 
(al estilo de Neruda)

Me gusta cuando ingoras porque estás como distante
y me oyes gritar de lejos, y mi voz no la sientes.

Parece que los sentidos se te hubieran esfumado
y parece que sólo el humo te llenase el vacío.

Como mi alma la llevo llena de sentimientos
emerges del nihilismo y te untas en ella.

Indiferencia indefinida, te asemejas al vacío,
y te asemejas a la palabra hastío.

Me gusta cuando ignoras y estás desprotegida.
Y estás como rompiéndote, indiferencia indefinida.

Y me oyes gritar de lejos, y mi voz no la sientes:
déjame que me hunda en la arrogancia tuya.

Déjame que sienta también con tu vacío
negro como el abismo, frágil como un niño.

Eres como el día, fugaz y transparente.
Tu indiferencia - de la nada, tan profunda e hiriente.

Me gusta cuando ignoras porque estás como distante.
Ausente en tu soledad como quien se pierde.

Una palabra entonces, una canción basta.
Y estoy alegre, alegre de que al fin regreses.
Señales. Por todas partes demasiadas señales.
Y la mayoría de las veces, no sé interpretarlas; no sé qué significan.

5.5.11

Lees las noticias y te das cuenta de que hay gente que ya no está en sobre la faz de la tierra. Hace dos años, en 2009, cayó misteriosamente un Airbus de Air France al mar tras despegar de Brasil. Murieron 228 personas. Casi dos años después, han recuperado el cadáver de uno de los pasajeros. Se hallaba atado con el cinturón de seguridad. El tiempo se detuvo para este individuo durante dos años para el mundo y por siempre para él o ella.

Leyendo algo así, no puedo remediar cuestionarme si hubiese llegado a conocer a alguno de esos pasajeros de no ser por ese terrible accidente. ¿Me hubiese cruzado con alguno en el transcurso de mi vida? El tiempo, los acontecimientos, nos privan de mucho, borran las marcas que debía dejar alguien en nuestra vida. Pero claro, creyendo en el destino, sería que no tenía que conocer a nadie que iba en ese vuelo. Ahora, no puedo remediar cuestionar incluso al destino, pues no creo en una verdad absoluta y la fuerza superior que lo rige todo no es más que los sentimientos y las capacidades y la solidaridad de los seres humanos. Ser personas.

4.5.11

¿Cuántas banderas estadounidenses se habrán quemado a lo largo de la historia? Porque no hago más que ver la imagen de gente prendiéndoles fuego en los periódicos.

1.5.11

Ella Fitzgerald y Louis Armstrong nos dijeron en una canción: "dream a little dream of me". Armstrong, en otra, pedía "a kiss to build a dream on".

Y yo pregunto: ¿Por qué construir el amor a partir de un efímero sueño?

1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8...

Cuenta conmigo
como la sonata cuenta
el paso de la primavera al verano.

Cuenta conmigo
a las seis, a las ocho.
Déjame el amanecer
y lo veré a tu lado.
Aléjate en la noche
y soñaré contigo.

A las cinco, a las siete,
vete lejos, bien lejos
para así echarte de menos.

Cuando se ponga el sol
ven a verme,
posa con él en mi ventana.

Cuenta conmigo
las horas y los días,
la vida, las palabras.

Cuenta
cuando yo siga viva de sentimiento
para contar contigo.

Tomando decisiones

Me lo he jugado a cara o cruz. He lanzado la moneda, y a mi desgracia y a capricho del destino, ha salido cara. Pero ahí está: yo quería cruz. Así que voy a ignorar las señales, voy a dejar de lado al destino y voy a arriegar por darle la contraria a la moneda.